sábado, 11 de febrero de 2017

un cafe- capitulo ocho

Pasaron dos semanas desde ese paseo y sin embargo arreglamos las cosas o talvez no podía seguir negando tu existencia, quizás es muy cursi decir esto, pero necesitaba de ti.
Suena la chicharra indicando la salida, soy el primero en salir del salón acostumbrado de no reunirme con compañeros al final del día, me voy por un camino diferente a la puerta de salida decidiendo ir por el baño primero para lavarme la cara, un compañero me alcanza y me hace unas preguntas no necesariamente académicas, caminamos los dos en la misma dirección y me percato que el laboratorio de confecciones está abierto ambas puertas con la oportunidad de no perder ningún detalle sobre lo que ocurre dentro. La profesora de EPT sigue en clases sin embargo reconozco algunas personas y en segundos sé que es tu salón. Mi mente en ese momento se vuelve tan rápido al ponerse a pensar que son compañeros tuyos y que debe encontrarte con la mirada, y fue así.
 Mi mirada fue muy rápida y al darme cuenta ya estaba sobre tus ojos,tú lo notaste y los recibiste, estaba cayéndome en un fondo sin fin en tus ojos y algo no estaba bien al saber que mi cuerpo no estaba coordinado, no paraba de caminar como si mis pies no estarían enterados de mis ojos. Te perdí cuando mi mirada termino mirando la pared que seguía en el transcurso de mi recorrido, giro la cabeza hacia adelante sin saber lo que preguntaba mi compañero.
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Julie ríe.
-eras muy cursi- exclama.
-era un niño- corrijo.
Hemos hablado mucho y sabia que los dos teníamos cosas que hacer en el resto del dia.
Miro mi reloj. 3 de la tarde.
-vaya! Ya es tarde, debo irme tengo clases en la tarde y aun no termine el trabajo- explico.
-mmm, pero aun no terminas la historia.
-¿quieres escuchar toda la historia?, se ve que te intereso- pregunto como si hubiera valido la pena pasar por esas circunstancias para tener desconcertada a mi vieja amiga.
- me gusto escucharla, pero no me gusto como va,  estoy esperando las situaciones donde los dos llegan a sentir lo mismo…-reponde ella
- bueno, no te aseguro un buen final- me levanto de la mesa.
- pues si no me gusta, tendrás que cambiar de versión ese final.
rio.
- adiós julie, fue un gusto hablar contigo- me acerco despidiéndome con un beso en la mejilla.
-adiós- es lo último que puedo escuchar al alejarme del lugar.


Llego a mi cuarto. Trato de buscar las hojas sueltas que una vez estaban al final de un cuaderno la cual las arranque porque no permitiría que caiga en manos de terceros, busco en las cajas de cosas viejas que siempre llevo conmigo como coleccionista de cachivaches como decía mi madre, no.. no lo encuentro.
Esa tarde no voy a estudiar a la universidad.
Salgo de mi cuarto con una mochila y me dirijo a la casa de mi padre con el objetivo de encontrar lo que hace horas decidí buscar. Detalles de mi pasado.
Llego a casa de mi padre.
Toco la puerta. Nadie abre.
Toca otra vez. La misma respuesta.
Recuerdo tener una copia de la llave, trato de probar cada llave de mi llavero, al cuarto intento abro la puerta.
Prendo las luces.
Me dirijo de frente a donde antes era mi cuarto y ahora se ha vuelto un almacén.
Busco entre todo lo que se encontraba, me fijo de algunos cajones en la esquina del cuarto, las abro y encuentro cosas mías.
Me siento sobre el suelo y me acomodo para buscar las hojas que una vez era muy importante guardarlos para que no se encuentr al alcance de terceros y pensar que termino en cajas.
Al fin las encuentro, veo si se encuentran en buen estado, algunas partes de la primeras paginas se encuentran con la tinta corrida como si el tiempo habrían causado el desgaste de sus solidez. Trato de juntarlas todas, si, están todas. Encontré mis pensamientos de 4 semanas, un corto diario de secundaria.



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